agosto 29, 2011

Pedro Almodóvar introduce su nueva película

Hay procesos irreversibles, caminos sin retorno, viajes sólo de ida. “La piel que habito” cuenta la historia de uno de estos procesos.

La protagonista recorre involuntariamente uno de esos caminos, es obligada violentamente a emprender un viaje del que no puede regresar.

Su kafkiana historia corresponde al dictado de una condena cuyo jurado está compuesto por una sola persona, su peor enemigo. El veredicto, por lo tanto, no es sino una forma de venganza extrema.

“La piel que habito” narra la historia de esa venganza.

Las primeras imágenes de la película muestran una mansión rodeada de árboles, un lugar idílico. Se llama “El Cigarral” y está protegido por una muralla y una alta puerta con rejas.

A través de una de las ventanas de la mansión, también enrejada, vislumbramos una figura femenina en movimiento.

Una vez dentro de la habitación, la mujer parece estar desnuda mientras lleva a cabo unas complicadas posturas de yoga; en los planos cortos descubrimos que está totalmente cubierta por un body color carne, pegado al cuerpo como una segunda piel.

En la cocina, Marilia, el ama de llaves, le prepara el desayuno que después le envía en un torno que se abre directamente en el interior de la habitación.

Desde el principio El Cigarral se muestra como una cárcel en medio de la naturaleza. Un lugar aislado e inaccesible a la mirada exterior.

Las primeras acciones que nos muestran a Vera, la mujer cautiva concentrada en sus posturas de yoga, y a Marilia, su carcelera, resultan extrañamente cotidianas, exentas de tensión. Pero no siempre la vida en El Cigarral fue tan apacible.

En los seis años de reclusión obligada, Vera ha perdido, entre otros, el miembro más extenso del cuerpo humano, la propia piel. Literalmente se ha dejado la piel en el camino.

La piel es la frontera que nos separa de los demás, determina la raza a la que pertenecemos, refleja nuestras raíces, ya sean biológicas o geográficas.

Muchas veces refleja los estados del alma, pero la piel no es el alma. Aunque Vera haya cambiado de piel, no ha perdido con ella su identidad. (La identidad y su invulnerabilidad es otro de los temas de la película).

De todos modos, es una pérdida terrible, algo atroz. Ésta es sólo una de tantas pérdidas que sitúan a Vera al borde de la muerte, por voluntad propia o en el quirófano, a manos del Dr. Robert.

Pero ella es una superviviente nata y, después de muchas vicisitudes, decide que “debe aprender a vivir dentro de la piel que habita”, aunque sea una piel impuesta por el Dr. Robert.

Una vez aceptada su segunda piel, Vera toma la segunda decisión más importante para sobrevivir: saber esperar.

Elías Canetti, en sus notas sobre “El enemigo de la muerte” (un título que define muy bien la actitud de Vera frente a la vida) del “Libro de los muertos”, escribe: “… el ininterrumpido ir y venir del tigre ante los barrotes de su jaula para que no se le escape el único y brevísimo instante de la salvación”.

Curiosamente, ese breve instante al que alude Canetti le llega a Vera en forma de tigre, mejor dicho, de hombre disfrazado de tigre.

Un día de carnaval, un hombre disfrazado de tigre se las ingenia para llegar hasta la puerta cerrada de la habitación donde vive Vera cautiva.

Este hecho rompe el impasse en el que viven los tres personajes que habitan en El Cigarral. Paradójicamente a los usos del Carnaval, éste es el momento en que los personajes se despojan de sus máscaras y la tragedia final proyecta su negra sombra sin que ninguno de ellos pueda hacer nada para evitarla.

Una historia de estas características me hacía pensar en Luis Buñuel, Alfred Hitchcock, todos los Fritz Lang (desde el gótico al noir). Pensé también en la estética pop del terror de la Hammer, o en el más psicodélico y kitsch del giallo italiano (Dario Argento, Mario Bava, Umberto Lenzi…).

El lirismo de Georges Franju en “Los ojos sin rostro” también me vino a la memoria. Después de valorar todas estas referencias me di cuenta de que ninguna de ellas se ajustaba a lo que yo necesitaba para “La piel que habito”. Así que decidí tomar mi propio camino y dejarme arrastrar por la intuición, al fin y al cabo es lo que siempre he hecho.

Sin la sombra de los maestros del género (entre otras razones porque no sé a qué género pertenece esta película) y renunciando a mi propia memoria cinematográfica; sólo sabía que la narración debía ser austera y sobria, exenta de retórica visual y nada gore, aunque en las elipsis que no vemos se haya derramado mucha sangre.

Me han acompañado en esta travesía José Luis Alcaine, el director de fotografía, al que no le expliqué lo que quería sino lo que no quería, y él ha sabido proporcionar a la foto la densidad, el brillo y la oscuridad que más le convenían.

El músico Alberto Iglesias, el único artista que conozco sin ego, incansable, versátil, paciente, capaz de buscar en una dirección para después buscar en la dirección opuesta si yo no estaba satisfecho, siempre supeditado al dictado de la historia y de mi modo de sentirla. Y unos actores generosos y precisos, a pesar de la incomodidad evidente de algunas de sus escenas. Los nombro a todos: Antonio Banderas, Elena Anaya, Marisa Paredes, Jan Cornet, Roberto Álamo, Blanca Suárez, Eduard Fernández, Susi Sánchez, Bárbara Lennie y José Luis Gómez.
P.A.


Tiempo de volar

Como diría cualquier padre de familia: juventud divino tesoro. Quién tuviera 20 años y estuviera todavía en la universidad para tener las facilidades tecnológicas que te da hoy en día la época.

Para hacer cosas como éstas:

La cultura Hollywood también en Trípoli

Otra vez los directores de arte metiendo sus fauces en los conflictos bélicos:

agosto 24, 2011

Sea gentil, rebobine (y borre)

Hay películas que uno ve por pedazos.

A veces las dejas grabadas por la mitad y luego las retomas con el tiempo y las miras otros 15 minutos, y tal vez, veas el final meses después, porque de alguna manera te dejó intrigado, aunque te hayas aburrido mucho.

Hay otras películas que te ha recomendado aquel personaje quien era el agüebao' de la facultad y que ahora ya no lo es tanto, pues hizo una maestría o se ganó algún premio y eso lo hizo salir de sus letargos, pero igual, el mundo ya lo hizo un personaje oscuro, lleno de rabia y espíritu vengativo.

Suele suceder, que puede haber obras dignas de verse, pero que no te entran por la naturaleza de sus seguidores. Las odias o las amas, más por sus críticos, que por su magnitud.

Hay un tercer grupo, igual, que alberga todas las características anteriores pero que al final dejas de lado, porque son insufribles y tu tiempo es demasiado valioso.

Be kind rewind hace parte de este tercer grupo:



agosto 22, 2011

Trompetero, salve usted la patria

Por fin una película colombiana sin gamines ni viciosos ni mafiosos ni grupos armados, de buena factura, sin falsos patrioterismos, que logra emocionar, que no tiene a la muerte incorporada como obsesión de vida y que, además, busca denonadamente la estatura moral, sin avergonzarse.

¡Aleluya! ¡Milagro!

Y, por encima de todo, hace reír y hace quedar en ridículo a esos cineastas seudo intelectuales de este país, que creen hacer el-gran-documento-post-conflicto con una camarita y unos actores en escena.

agosto 17, 2011

Camas destendidas: al final el basuriego sos vos

Pieza artística llena de sensaciones expresadas a través de la excesiva colorización en términos vivos (como la óptica juvenil proclive a la nostalgia por la infancia) y de una música indie de post apocalipsis vs economía de recursos en parlamentos.

Y es extraño ver tanta destreza minimalista en una obra de corte universitario, especialmente cuando acabas de consumirte un mamotreto de propuestas participantes a un concurso del cual sos jurado y te enteras de qué bien lo está haciendo la chiquillada en estos días.

(En realidad, lo extraño es ser jurado de algo; estar del otro lado, no esperar a que te premien sino "premiar", cambiar del todo el enfoque y responsablizarse por el criterio de lo que pueda ser más colectivo y no tanto popular, ni correcto ni democrático, sino ingresar en la esfera de lo estricatmente técnico y trascendental. En otras palabras, todo lo contrario a lo que pueda ser este blog o lo que uno mismo haya propuesto a algún jurado en el pasado; entender por qué el concepto FACTURA es imprescindible a la hora de atender una convocatoria y de cómo esos paquetotes que vos mandas sí llegan anóninamente a gente que no sabe a quien está calificando).

Qué bien lo están haciendo las nuevas generaciones.

Hoy día, se puede ir a la cama tranquilo porque hay cierto arte con voz, con tribuna, que queda en buenas manos. No es todo, tal vez es muy poco el que se salva, pero es suficiente.

Lo mismo dirán los amantes de la basura: que el basuriego es uno.


agosto 16, 2011

EL MUNDO EN MANOS DE UN HACKER

De final feliz, pero no.

Después de que se salva el mundo, un hacker se mete al sistema y lanza un ataque masivo, a escala planetaria, con DESTINY, el mismo programa que nos iba a salvar.

Vas a perderte hasta el noticiero de las 7 con el trepidante ritmo de esta peli.

La diversión está garantizada.

agosto 15, 2011

Documentales no porno-miserabilistas

Sin necesidad de pararse en los hombros de la miseria tercermundista y sin ansias de festivalear, estos documentales sí cumplen un verdadero propósito denunciativo, y lo mejor: su factura...