mayo 31, 2011

El Joe, más que una historia de negros dirigida por un ¨blanco¨

Se podría decir que La Bruja pesa en dramaturgia lo que El Joe alberga en historia.

A luces vistas, podría escribir que El Joe es la típica historia local, de negros, dirigida por un ¨blanco¨, (algo muy colombianamente pornomiserabilista de parte de nuestros realizadores: siempre la clase media queriendo contar fábulas de esos bichos raros con los cuales compartimos el país).

No obstante,  El Joe despegó con sus alas de mito-rockero-suicida y sus turbinas lograron rugir fuerte al tocar las primeras nubes y el tema racial quedó relegado a lo anecdótico.

mayo 26, 2011

La Elegida

Por allá en el minuto 95, se empieza a ralentizar la trama como si en verdad el montajista creyera que uno, como espectador, anda muy familiarizado con los personajes y que los quiere y que les cree y que te importa mucho que a la pesada de Penélope Cruz le haya dado cáncer.

Cuando a vos, lo único que te interesa, es que se acabe, de una vez por todas, la tortura de hacer conciencia en el paso del tiempo a través del sentadero. 

Señal inequívoca de que hace horas te dejó de interesar la película.

Todo un producto audiovisual adecuado para ensayar cuánta carga tienen todavía las pilas de tu control remoto, por medio del botón de Slow and Fast Forward. (Oprimir dos veces el mayor número de veces posible)

Tanto le coquetió Coixet al estilo de vida americano, que terminó haciendo una huesuda historia con la figura de un guía (Denis Hoper) que le indica al héroe pa´onde pegar.

Al final, vos no sabés si ésta era la interesante fábula de un viejo zorro que va percatándose de la soledad humana al borde de los 60´s, o si era una disculpa para vender las tetas de la Cruz antes de su inmininte cadencia.


mayo 25, 2011

¿Será mucho pedir ?

La palabra ¨vanguardia¨ siempre resulta repulsiva en la medida en que tiende a ser usada para etiquetar obras de corte experimental, o confundida con aventones de neófitos en búsqueda de un pretexto para ¨romper esquemas¨.

Total, los autodenominados vanguardistas siempre terminan haciendo el ridículo indefectiblemente, aunque a veces logran despistar, engañar o timar, y coronan.

En el caso a continuación, la palabra vanguardia de verdad debería usarse, sin correr con el riesgo de engañar a nadie, en la medida que propone algo nuevo, reciclando las estructuras más clásicas.  Algo así como un DJ de vanguardias mezclando viejas fórmulas que ya habían dado resultado, tanto en el cine como en la literatura.

Lo mejor de todo es que la obra  es de  una mujer.  El espécimen más independiente dentro de lo independiente: las portadoras del secreto, las que en últimas dictaminan las directrices del paradigma por establecerse. ( Para más señales ver Lost in traslation, Boys don´t cry,  etc.).

Esperemos que en el caso particular de nuestra aldea-no-global, la ética del me-importa-culismo-de-la-Piro ofrezca resultados de iguales resonancias a las de Velocidad Personal, de Rebecca Miller. Por ejemplo.

mayo 22, 2011

Volver al futuro

De esos días en que uno se creía los saltos de niveles de realidad.

Y después de tanto cine ´culto´, tanto ¨cine-arte¨ corrido por debajo del puente, Back to the Future sigue siendo el puente mismo. El atajo que siempre nos llevará al cielo entre ENCUENTROS CERCANOS DEL TERCER TIPO y FORREST GUMP, del mismo Bob Zemmeckis.

Diario de Viaje, por Santiago Gómez

La primera escena de este post se sucede en un bus de Santa Elena.

 Me acabo de encontrar con el realizador Oscar Mario Estrada y con un crítico de cine de cuyo nombre no me acuerdo.

Ellos se dirigen a la grabación de un video, yo voy hacia mi casa.

Hablamos de Santiago Gómez. Oscar y yo en tono favorable. El crítico en tono mala-onda: dice que ¨Santiago anda muy crecido¨, etcétera.

El crítico anda varado, un año sin trabajo, vive solo, mal vestido, como un ermitaño de montaña. Es entendible, entonces, su negativismo.  Muestra evidentes signos de sicosis y falta de autoestima. Pero pienso que, como todo loco, debe albergar un componente de verdad.

Hago un corte y me encuentro días después en el relanzamiento de Diario de Viaje,  la película de Santiago. 15 años después.  La veo y siento como si la hubiera hecho yo. Los mismos sentimientos potencializados por el relato.

Considero que la película sigue vigente y se ha revalorizado en sus postulados,  aunque el término ¨restauración¨ le queda grande: el sonido se hubiera podido remasterizar. El formato de anchura de pantalla se hubiera podido llevar del 4:3 al 16:9 y aguantaría todavía un trabajo de estandarización con los saltos de luz.

Sin embargo, aquí lo importante, de todos modos, es que Diario de Viaje se pudo rescatar desde las tinieblas del video análogo hasta las luces artificiosas del video digital (al menos ya no hay que tener un reproductor de VHS en casa para poder verla).

Igual, cada vez que voy a proyecciones de este tipo,  me convenzo más de que los formatos en video hay que moverlos en Internet y no quemarlos en un frío teatro, a no ser que el exhibicionismo del director sea muy fuerte y que no se aguante las ganas de mostrarse ante 40 o 50 personas, con sus discursos de cómo se hizo la obra y sus resonancias.

Me pregunto si no habría un componente de esto en el relanzamiento de Diario de Viaje (la presentación duró unos veinte minutos y el foro de preguntas otro tanto: hubo más cháchara que cine en sí).

Me pregunto si no habría un componente de esto, en las razones para que los demás integrantes de Madera Salvaje no se hubieran aparecido en este relanzamiento, cuando Santiago Gómez los había estado esperando.

Al final, la venta del libro que narra una especie de ´making of´ de Diario de Viaje, justifica este relanzamiento en el Matacandelas.


Hoy pienso en el psicótico del bus y que es una lástima que la red albergue sólo una fotografía como documentación de esa gran obra maestra llamada Diario de Viaje.

Tal vez Santiago sí se haya crecido, tal vez su megalomanía  supere su obra.

Pero, de todos los realizadores paisas, es el que mejor cae.

Con toda la precariedad de su largometraje desde un punto de vista técnico, es más notable que Apocalipsur, Los Colores de la Montaña (qué se puede esperar de una película, cuyo director hace cine ¨para sacarse el clavo¨ ) y La Vendedora de Rosas juntos.

Al menos a Santiago no se le siente esos jadeos de rata-trepadora, que se le siente no solo al cine antioqueño, sino al cine nacional de los últimos años en general. De hecho, a veces, su discurso bordea el tono de uno de esos poetas resentidos del centro.

Y, precisamente, lo que se le abona a todo ese combo de Madera Salvaje, es que nunca hicieron cine como pasaporte hacia el reconocimiento social ni económico (lo cual se refleja en la película, porque ellos son los protagonistas).

Aunque Santiago, (sin necesitarlo porque es burguesito), haya perdido un poco el camino en esa dirección.

mayo 10, 2011

Billionarios compran gente por internet para verla torturar

Paradójicamente, tal vez lo único simpático que pueda tener este hospedaje, es toda la mitología que se construye alrededor de ciertos fenómenos del showbiz.

En este caso, mucha gente es feliz repitiendo la letanía de que en Europa hay ricos que compran gente por internet para verla torturada por sus captores y, sobre todo, que Tarantino dirigió la versión cinematográfica de esa leyenda urbana.

Por demás todo es críptico aquí y vos respirás entre aliviado e incómodo cuando terminás de verla.

mayo 07, 2011

Querida Wendy de Vinterberg

Uno podría decir que es metafórica, que es un constante culto al falo, desde el nombre del protagonista  (Dick) hasta el leitmotiv de las pistolas y demás cañones centrales de la trama.

Uno podría confiar en sus alcances estilísticos de estampa pop - tiene mirada, para qué; sabe manchar el cuadro y poner la cámara. No le teme a la cámara al hombro-.

Pero, para qué botarle escape a las tribulaciones de un miembro más de Dogma 95, cuyo único propósito cinematográfico, al igual que su colega Lars Von Trier, es superar su obra maestra (en este caso Festen) y ver, a ver, quién es el artista más volado del vecindario.

Pero, quién le va a parar bolas a un héroe que empieza y termina escribiéndole una carta a un arma, como si fuera su amante. No, pues.

Yo diría que la cinta es ultra gay en la medida en que se torna una segunda parte de La sociedad de los poetas muertos, encubierta de rudeza.

El delirio inconexo de un loco hundiéndose en el mar de la decadencia, vaya.

Pobre, Thomas, no le sale ni una en esta película.