julio 20, 2010

Cashback, el día que dejamos de ser una historia de cabezas parlantes

Hay tres puntos de partida para hacer una lectura crítica de este compendio de imágenes en movimiento. Referencias que tienen que ver con los freeze frames, la ralentización del tiempo; el Neorrealismo y la teoría deleuziana de cómo éste último cambió los enfoques del cine.

Y es que, sacando los constantes homenajes a Danny Boyle, Cashback es una película sobre el mirar y sobre lo mirado, más allá de las acciones, como dice Deleuze. Por eso puede llegar a confundir, por su deleitamiento con los congelados, las cámaras lentas y con los rampings.

Pero, por encima de todo, es una cinta de alto vuelo filosófico, como pocas. Quería hacer una presentación desfavorable sobre ella, pero aquí hay algo más que historia. Hay una película que supo meter las posibilidades técnico-formales dentro de la trama en sí.

julio 14, 2010

Mi homenaje a Harvey Pekar


Posteado años ha, tal vez cinco, no sé, en New York, cuando entraba el verano y todos nos poníamos contentos por ello y hacíamos fiestas y salíamos a celebrar la coronación de un crudo invierno y cuando todavía el trago no me hacía tanto daño, mis reacciones a lo que fue descubrir a un grande. Lo posteo tal como salió, sin saber cómo salieron cosas como ésas de que:"Nunca fui muy fan de los comics", falso! Pero lo bloggeado, bloggeado está.




Hoy ha sido un gran sábado. Toda la tarde leyendo a Harvey Pekar y tomando cerveza Black and Tan con mi novia. Y aunque desde niño no había sido muy fan de los comics creo que he de reecontrarme con ellos a través del autor de American Splendor.

El libro supera con creces a la película, debo decirlo. De esta cerveza corroborar lo que dicen de ella 50% obscura 50% pálida. Mi mujer es de lo mejor y también hoy me cagó una  paloma y me saqué dos mocos.

julio 12, 2010

Revolutionary Road

Para empezar hay que decir que los biopics deberían tratarse igual que los documentales. Son una forma artística diferente al cine convencional, que deben mirarse con ojos especiales, y aunque esta obra es vendida como una adaptación, vos no dejás de buscarle puntos de contactos con la historia personal de Yates.

 Sam Mendes quiso hundir un poco más el dedo en la llaga y llegó bien adentro, cada vez con más elegancia, con más tacto, sutileza si se quiere y por eso R.R. es una pieza artística a la que se le haría un gran desplante si se le llama simplemente película, porque no lo es. Es mucho más que eso.

R.R. es una especie de King Kong tratando de hacer una revisión estética de la llegada del hombre negro a América, pero esta vez en el plano del feminismo.  Una recreación histórica de cómo las mujeres en Estados Unidos podían hacerlo, desearon hacerlo y murieron para hacerlo.

No quisiera estar sentado alguna mañana en la lavandería, esperando que mi secadora termine su ciclo, y que, en la banca de al lado, mientras pasan Revolutionary Road en el televisor del lugar, me toque en suerte uno de esos directores, cinéfilos, que le gusta buscarle significados enrevesados a todo el cine hecho y por hacer, como Tarantino o Alfonso Cuarón, por ejemplo... Porque, madre mía, de la regada que se meterían estos dos con esta película que te muestra una cosa y termina contándote otra.

julio 07, 2010

Te Creís la más linda (pero erís la más puta)

Sin comentarios.

Toy Story 3

Me pregunto cuál será la próxima frontera después del 3D. La sensorialidad tridimensional en la piel, tal vez? En la nariz o boca?

Nunca el Primer Plano había llegado tan lejos y es altamente sospechoso también que en el 3D todo pase en primer plano o de lo contrario la noción de profundidad se pierde, como en realidad sucede, me parece a mí, en esta Toy Story 3.

Yo fui de los que me quedé esperando la gran subjetiva desde un ala de Buzz, planeando desde el camarote hasta el suelo como mínimo, o desde el techo de la pieza de Andy.

El 3D no funcionó mucho, pues, repito, cuando la cámara se objetiviza se disminuye el efecto suprarealista. No están muy justificados los pesos de más en algunas películas 3D y Toy Story es una de ellas, pues la historia funciona perfectamente en 2D.

Además, Pixar comete un grave crimen contra los personajes mas solladitos de la fábula, los que hicieron grande a Toy Story 1; y por ende comete un crimen contra nosotros, los fans de los soldados de plástico. Pixar se churretió sacando a este valiente ejército norteamericano de polietileno y poniéndolo a escapar a través de una ventana.