septiembre 27, 2009

El París de Julliette Binoche and friends

Al fin de cuentas, no sabes con cuál París quedarte. Si el de Hemingway, o el de Santiago Gamboa, o el de Two days in Paris, etcétera. El París de esta película tiene un poco de uno de esos conceptos 6-grados-de-separación. Por la estructura del guión hay un ingrediente de empatía humana nada mística, esa cosa de que todos los habitantes de una ciudad estamos conectados por alguna historia concreta y real. Nada de resonancias mórficas aquí ni de telepatías. Sólo párate en un lugar alto a mirar transeúntes y a buscar algún vínculo fuerte que los una entre sí. Algún familiar, algún amigo. Lo hallarás.

Por demás está la perspectiva que da la proximidad de la muerte. Nada más ideal para ubicar el punto de vista del narrador. La historia es de un bailarín que se arrodilla en la tina de los enfermos desahusiados, para tocar esa agua tibia que nos informa sobre la vida y sus maravillas, a pesar de que todos en París, y en el planeta, tengan, y tengamos, nuestras vidas vueltas mierda.

Memorable la escena de un grupo de niños de 5 años, bailando pogo en pijamas, mientras su tío hace de babysitter.

septiembre 22, 2009

EXOTICA

Antes de que fuera “Nowhere Man”, Bruce Greenwood fue Francis, el inspector de impuestos en Exótica del director Atom Egoyan.

Francis es un cliente nocturno del club de striptease Exótica, principalmente porque Christina (Mia Kirschner) trabaja ahí. El interés de Francis en Christina le molesta a Eric (Elias Koteas), el D.J del club, quien solía salir con ella. Pero la obsesión siempre encuentra una forma de alimentarse.

Hay muchas corrientes subterráneas en Exótica, y Egoyan nos da unas atormentadoras ojeadas a todas ellas. El club, todo un mundo dentro de sí, interviene en las fantasías de todos los que acuden a él. En todo caso, hay una fuerza omnipresente de inquietud que pareciera que todo en ese mundo no está del todo bien. Un buen casting, un guión hipnótico, y una dirección artística suculenta contribuyen a hacer de Exótica una experiencia atemorizante con mucho valor.




Por: Catalina Vivas

De vuelta a los cines

Nueva York. Siglo 21. El experimento más grande del mundo. El laboratorio humano más inusitado de todos los tiempos. El epítome de la especie por excelencia. Siempre me había preguntado por qué el subterráneo de aquella ciudad no había inspirado más películas de las que debería. O libros. O canciones.

Sólo hay que estar en un vagón del tren newyorkino para sentir toda la paranóica excitación de viajar en él. Cuántas ideas y revotijo de sensaciones apocalípticas despide el subway de la MTA! (Escribí una novela al respecto LLAMADAS EN EL SUBTERRÁNEO).

Ya era hora de que Hollywood capturara todo esa mostruosidad de una ciudad bajo otra ciudad, un mundo bajo otro mundo y lo que significa desplazarse a los largo de él. En The Pelham Bay 123, podemos acercarnos a ello. La película está total y magistralmente retocada desde las referencias mismas que se hacen a la política (el héroe que salva a América, ahora, es un negro), pasando por los desfalcos y corruptelas de "la ciudad más burócrata del mundo" y la cosa religiosa y la vulnerabilidad de Wall Street hasta hasta la correción de color digital y la luminancia. Nunca antes el colorido pop había sonado tan 7.1 Dolby Stéreo.

Cine crispetero como excusa para volver a cine.

septiembre 11, 2009

Sólo en la tierra de Hal Hartley!

Si les gustó Adrienne Shelly en The Unbelievable Truth, seguro disfrutaran verla como Maria Coughlin en Trust. María y su nuevo amigo (Martin Donovan como Matthew Slaughter) proveen a Trust de un vistazo de todas las raíces del mal, el suburbio y las familias. El padre de María (Marko Hunt) muere de un ataque cardíaco cuando María les cuenta a sus amigos que va a tener un hijo, cortesía de su exnovio, el estratega del equipo de fútbol americano de la secundaria.

Por otro lado, la madre de Matthew muere, en la sala de partos. Aparte de eso, la madre de Jean (Merrit Nelson) y el padre de Matthew Jim (John Mackay) son malvados.



DIRIGIDO POR: Hal Hartley.

septiembre 08, 2009

La hijas del polvo

Por Catalina Vivas
En 113 minutes, Daughters of the Dust se merecía un contexto para su narrativa. En vez de eso, tenemos una hermosa cinematografía, y una muy apaciguada, tranquila y pacífica mirada a la vida de cinco mujeres, antes de dejar una isla para emigrar a la costa de Georgia.

Pueden actuar, pero la forma de contar la historia de Julie Dash es indudablemente rudimentaria.

septiembre 01, 2009

Sobre resacas cinematográficas

Digeriendo todavía el trago fuerte de ese vino barato llamado cine colombiano. Al final, escasamente vimos a los protagonistas de la miseria colombiana en los cocteles, quienes tanto han servido para justificar los presupuestos de festivales y películas por igual.

La gente que está detrás de estos eventos es más como niños ricos jugando a ser hippies, comiendo del ponqué de la porno-miseria tercermundista.