marzo 29, 2009

La bitácora de Trompetero

Bitacora de 24 mil latas

POR HAROLD TROMPETERO


Día 198: El presupuesto ya va por los 47 mil dólares; hemos cumplido el cronograma pero no hemos podido repetir las escenas que se dañaron el primer día; hemos cambiado ya dos veces de sonidista.

Día 200: Quedan dos días… Sólo dos días y la lograremos, hoy Diego me preguntó que cómo veía la peli y yo le dije que todo se veía bellísimo. Ahora faltaba que todo esto junto funcionara.

Día 202: Luego de repetir las escenas que no funcionaron el primer día por sonido terminamos el rodaje. Lágrimas de felicidad, de tristeza, de valentía, de orgullo… lágrimas y más lágrimas de todo el equipo. Mañana habrá una fiesta. Según las cuentas el presupuesto llega a los 50 mil dólares.

Día 225: No he querido salir de mi apartamento, no quiero hablar ni saber de nadie; qué depresión postparto más dura.

Día 250: Hoy hablé con Jorge Vallejo, el editor, y me dijo que no podía editar la peli; no sé qué voy a hacer ahora.

Día 255: Hoy cerramos todas las cuentas, qué enredo, faltan contratos y no están todos los recibos, pero bueno, eso es normal.

Día 275: Andrés Felipe Carvajal y Carolina Montes, los editores de Dios los junta y ellos se separan, dicen que se le miden a editar la película. Tengo de nuevo cómplices en la vida para seguir adelante.

Día 587: Luego de un año de estar editando y de haber pegado 7 veces la película de distinta manera, por fin siento que está lista la edición, el sonido está regrave y falta la música.

Día 590: El Fondo de Desarrollo Cinematográfico acaba de premiar la peli; con esa plata se podrá llevar a cine la película. El esfuerzo se está viendo recompensado.

Día 620 : Escuché las propuestas musicales de tres estudios distintos. La música de Songo es divina, espectacular, sublime… me hizo revivir rodaje y casi lloro cuando la escuché. Juan Pablo Martínez, el compositor, es un reduro.

Día 650: Después de haber hecho muchas pruebas con la masterización del audio, los de Songo me dicen que el audio esta pésimo en un 90%; lo ideal sería doblar la película. Esto es una locura, los actores no están aquí, va a costar un cojonal, tocaría ir a NY a hacer los sonidos de las calles, tardaríamos un año más haciéndolo.

Día 977: Ayer terminamos el doblaje de la película, ¡qué trabajo!, fue como volver a hacer la película, Lynn vino a Bogotá, un socio de Juan Pablo grabó los ambientes en NY y Diego hizo el doblaje de todos sus diálogos. Es un trabajo impecable… ahora entiendo por qué en Hollywood doblan casi todas las películas. ¡Qué locura!

Día 1100: Hoy vimos la copia en cine de la película; estábamos Diego Trujillo, Juanita Martinez, Carlos Arango, Juan Pablo Martínez, los de Songo y yo viéndola. Diego lloró todo el rato. Yo no sé qué fue lo que sentí.

Día 1145: Diego viajó a presentar la peli al Festival de Cine de Shangai, el Cannes de Asia. Me llamó y me dijo que la gente había llorado, que no paraba de dar entrevistas y que le dieron un ramo de flores a final de la proyección.

Día 1185: Estoy de vuelta en Nueva York , van a presentar la peli en el Festival de Cine de Villa de Leyva, es la primera vez que se muestra en Colombia… qué lastima no poder estar. La condena del inmigrante.

Día 1225: Hoy se presentó al película en las Naciones Unidas en Nueva York. David Gover y Heidy Martínez la vieron por fin, lloraron ambos. Había gente de todo el mundo, la mayoría residentes neoyorquinos, para todos fue un golpe en el alma.

Día 1310: Diego y yo presentamos la película en el Teatro Heredia de Cartagena en el marco del festival de cine de esa ciudad. Cinco días atrás Movie City premió a Riverside como mejor película colombiana y adquirió los derechos para mostrarla en toda Latinoamérica. Cuando termino la función en el Teatro Heredia, Diego y yo nos pusimos de pie para irnos y todo el teatro se paró a aplaudirnos.

Día 1315: Hoy espero terminar mi nuevo guión: una historia de amor en un manicomio.




marzo 23, 2009

Entre ser un clase media y parecerlo

Tenía con mi esposa la siguiente discusión. Ella, que no es antioqueña, que ama a Colombia y la defiende cada que hablan en su contra, afuera, me ha dicho que su película nacional favorita es Apocalipsur, por ser muy norteamericana, muy rockerita y básicamente muy anti-colombiana. Esta contradicción es la que me hace postear el trailer de una filmografía que personalmente me disgusta. O sea, me refiero a la filmografía de Harold Trompetero. Con todo esto me reafirmo en lo que le dije a mi esposa con respecto a Apocalipsur: que en esencia Colombia no nos gusta, o nos gusta poquito, muy poquito, porque si nos gustara, nos gustaría el cine de Trompetero y el de Víctor Gaviria y el de Sergio Cabrera, gente esta última que ha logrado mostrar un pedazo de alma de eso que somos y lo somos bastante.

No sé si se trata de negarse a sí mismo, o de tener un chip distinto. Puede tratarse también de querer ser otro, de preparar el terreno para otra Colombia que podría ser y que a veces se asoma, pero que no es. Tal vez se trate de ser muy ciego o de hacerse el bobo y no querer ver, como no quieren ver todos esos institucionalistas que tratan de vender una sociedad colombiana como si fuera ideal, como si fuéramos por buen camino, como si en realidad nos estuviéramos pareciendo mucho a Estados Unidos, cuando en realidad distamos mucho de aproximarnos a una semejanza con ese gran país.

Por muchos Mcdonalds que construyan en esta bella platanera y por muy neoliberales que aparentemos trayendo exposiciones de Andy Warhol, nunca nos vamos a acercar siquiera a tener el grueso colchón de clase media que tienen los gringos. La clase media en Latinoamérica siempre va a ser tan gruesa como una sábana, porque pertenecer a la clase media es una cosa, pero ser de clase media es otra cosa, radicalmente distinta.

marzo 14, 2009

Un confitico de película



Vicky Cristina cree saber lo que quiere, pero en cualquier momento un bandazo de su divina humanidad lo tira todo a la duda. Es el tema de la última de Woody. Eso y que Penélope Cruz y que Javier Baredm te hagan reír hacen de la obra un confitico de tarde cinematográfica.

Si el pecado está en el ojo del espectador, mi pecado fue ver cómo Allen se burla de la cultura latina en cuanto a la forma de asumir las relaciones interpersonales. En este caso los pasionales chapetones gustan de entuertos emocionales a los que resuelven a tiros. Pillen.

marzo 07, 2009

Requiem por un moco

Esta película, que le fascina a los jóvenes, no sabría cómo leerla alguien como yo. De entrada me fue muy recomendada, con buenos pergaminos. Pero yo ni siquiera la pondría al mismo nivel de Trainspoting, cuyo efectismo y manejo del expresionismo, gratuitos, te dejan con un palmo de narices al rodar los créditos.

Los primeros quince minutos de cinta son los más prometedores que haya visto en cinta alguna: complejo de Edipo redimido por historia de amor entre pareja traviesa de norteamericanos - bien plantados-. Nueva York, en algún barrio de clase obrera. Paisajismo virado al magenta, diálogos con atmósfera retocada en Photoshop...

Pero veinte minutos después todo se derrumba. Lo que era idilio cinematográfico antes, ahora se convierte en mera complacencia digital; coqueteos con el formato video-clip, pero en términos de una soledad en resortes narrativos y una total ausencia de respeto por una continuidad en recursos dramáticos. La tensión se reduce a hacer del viaje un paseo por todos los efectos que te pueda brindar un Final Cut Pro.

Tal vez, quienes hayan disfrutado a Requiem for a dream se hayan dejado deslumbrar por un rompimiento de los esquemas convencionales de género alguno. En cuál género podríamos clasificar esta película??? En ninguno. Básicamente en ninguno. Y es quizá ahí donde impere el encanto de esta película para las nuevas generaciones. En esa cosa de creerse estar en contacto con una experiencia totalmente nueva desde el punto de vista formal. Pero no hay tal. En REQUIEM POR UN SUEÑO (qué buen título!) sólo asistimos a una pobre exhibición de herramientas digitales muy bien sonorizadas en el TimeLine del software de turno.

Revisemos la historia:
Joven adolescente le roba a su madre para drogarse. Joven adolescente siente cargo de culpa. Joven adolescente se inyecta heroína en sendos homenajes a Pulp Fiction. Joven adolescente es redimido por el amor a su hermosa novia. Joven adolescente no se chuta más en sendo acto de arrepentimiento. Joven adolescente cree crecer al ir donde su madre yonqui y pedirle disculpas por todo lo mal que se ha portado. Joven adolescente ya no le roba más a su madre. FIN.

Y yo digo como Condorito: Plop! Exijo una explicación.

Me quedo con los antecedentes inmediatos de "Requiem". Me refiero a Natura Born Killers y a Trainspoting. Por lo menos en estas dos últimas llegué al final, sin percatarme que lo que te ha sostenido en el mundo durante las dos últimas horas es la conciencia de un trasero maltratado.