septiembre 27, 2008

Te amo Ana Elisa

Esta es una película salvaje, hecha para un país salvaje. Empieza en la oscuridad y termina en la oscuridad, con un leve atisbo de luz de vela al final. Todo es desesperante aquí. Uno entra con la depre al teatro y sale peor. De todos modos es un producto para consumo interno. Su factura es impresentable en una plaza extranjera. A mi modo de ver, su único formato adecuado es el 35 mm, pero parece hecha en video tres cuartos. Su buen ritmo y el excelente manejo de la tensión es opacado por la confusa paleta de colores. De lejos se nota que no hubo un trabajo de dirección artística muy riguroso y que quisieron corregirlo con la edición digital. Pero no. La película no se ve. La película se infiere, se sospecha, uno tiene que adivinarla a tientas. Empieza con unos créditos tipo "Seven", que te hacen pensar que vas a ver un thriller, pero terminas viendo una comedia con algunos logros. Buenas actuaciones. Pero me reafirmo: no hay esperanza en esta historia. Su pesadumbres y deleite estético no le alcanza para lo que debe conseguir toda película de cine: para glorificar al hombre.

De ver desastres sociales, mejor me quedo en casa escuchando a Caracol, mientras Martín de Francisco dice que la selección Colombia ha vuelto a perder por goleada.

septiembre 23, 2008

The L word

No es precisamente cine, pero ya quisieran las pelis de la cartelera lucir la profundidad fotográfica de esta serie. Una razón más para botar el cupón de Cine Colombia y cambiarse a un televisor plasma.

septiembre 22, 2008

EL LOBO

Excelente fábula, cuya premisa da exactamente en el clavo del tema nacionalista. Al final queda la sensación de que los estados necesitan y fomentan al terrorismo, para poder justificar su existencia en el escenario del siglo 21. La banda sonora corre a cargo de grandes luminarias del rock setentero como Siouxie y Púrpura Profundo.

septiembre 18, 2008

Perro come Oscar

Mis mejores deseos a Perro en los Oscar. Una buena peli, con un plano por cada línea de diálogos. 900 planos en total, una producción que no le dio pereza mover la cámara y que según Diana Cuellar, su asistente de dirección, le sacó la leche a toda la crew. Cross fingers para la mejor obra cinematográfica que se ha hecho en Colombia. Lejos!

La sola cordialidad de sus realizadores y su mirada política sobre la sociedad, se merecen la estatuilla dorada. Me daría mucho coraje si por ejemplo Colombia se ganara por primera vez un Oscar con esas cintas infladas por la ultraderecha colombiana, como Paraíso Travel, por ejemplo. Pero me daría mucho orgullo que se lo ganara la obra de Moreno.

Si ni siquiera es nominada, pues no importa. Por lo menos fuimos honestos en mandar lo mejorcito que teníamos.

septiembre 12, 2008

THIS IS ENGLAND

Esta es una bonita película. La historia de un niño que no le cae bien a muchos en su barrio ni en su escuela. Todo el mundo se la monta porque es una especie de raro. Su madre lo viste muy provincianamente.

 El niño no se deja de nadie. Vive de tropel en tropel. Llega cascado todos los días a la casa. Su madre y él sufren mucho por eso. Es un niño triste que le toca sollársela solo, hasta que un día es aceptado por un grupo de Skinheads cuando estos eran unos ska buena onda. Años 70's. 

Luego llega el nacionalismo de Maggie Thatcher y todo se va a la mierda.

Algo me tocó de esta película muy en el fondo; me sentí profundamente identificado, especialmente porque muestran los procesos de reclutamiento de menores en los barrios. Pienso que si alguien quisiera retratar el nacimiento del sicariato en Medellín, debería hacer un remake de ESTA ES INGLATERRA. No cambiarle ni un pelo.


septiembre 11, 2008

Bodas de plata para un antagonista con cadenas de oro

Comparto con ustedes este artículo rechazado por la revista LEVEL MAGAZINE de Miami. Creo que este solo hecho le confiere una valiosa cuantía de significancia. Ya me estaba preocupando que mi estilo encajara tan fácilmente en una publicación de esa ciudad.


Bodas de plata para un antagonista con cadenas de oro
Por, William Zapata M.

25 años de Scarface y ya ni siquiera nos acordamos dónde vimos esa estampa de Tony Montana por primera vez, recitando su gran frase, mientras muestra su arma: ¨¿Quieres decir hola, a mi amiga?¨. En realidad, no importa tanto el cuándo, y el dónde, ves una película como éstas. De todos modos, te la vas a encontrar por todas partes, especialmente si vas a ciudades donde existan esas legendarias ¨Pequeñas Havanas¨ o ¨Pequeñas Italias¨.

En efecto, por estos días se cumple un cuarto de siglo para un mito que en realidad es mucho más viejo que eso. La primera Scarface había sido otra excentricidad del millonario Howard Hughes, digamos que el verdadero pionero del cine independiente, pues siempre filmó lo que le dio la gana (sí, Hughes, ése mismo, el que murió loco después de haber sobrevivido a tres accidentes de aviación.). Y entonces, esta primera Scarface había sido estrenada en 1932, y el viejo ¨Tony¨ se apellidaba ¨Camonte¨, y era italiano, y créanme, caros o baratos lectores: en la Caracortada Uno, hay ostensiblemente más bala que en la Caracortada Dos. La cosa era más emocionante en 1932.

Más que un mito, Scarface también es uno de los grandes antihéroes del siglo XX. Fácilmente lo puedes incluir al lado de otras grandes leyendas antagonistas del celuloide como Freddy Krueger, Bonny and Clyde, Larry Flint; Homero Simpson o, para no ir muy lejos, el nunca bien ponderado Guasón de Batman.

Con lo que respecta a la Caracortada de Brian De Palma, tanto como a la de Hawks, debe ser difícil plantear un guión donde el peso moral de nuestro héroe es tan liviano como un catarro de pajarito. Sin embargo, harto es sabido que los facinerosos siempre han ejercido una inexplicable fascinación al interior de las masas cinéfilas. Basta con seguir la lista de antihéroes como los Asesinos Por Naturaleza, Taxi Driver y…

Pare de contar. Podríamos correr el riesgo de saltarnos de la pantalla a la realidad, y terminar hablando de Pablo Escobar, o del Che Guevara. De nuevo.

Pero más allá de antihéroe y mito, Scarface es el estadio paroxístico donde la cultura norteamericana se burla de sí misma. O sea: del producto pop por excelencia.

Encontramos en Scarface elementos culturales tan arraigados como el dinero, el poder y el ensueño. Sí. Pero también encontramos todo un tinglado de promoción cultural, totalmente exógeno a lo que es el fenómeno cinematográfico en sí. No basta con hacer sólo un relato de dioses. También hay que ponerlo en perspectiva y comercializarlo como parte esencial de nuestras cotidianidades. De hecho, la trama Scarface desborda lo anecdótico de un gangster y va a remontarse hasta el mismo punto neurálgico de su origen. No sería nada raro que algún despistado encontrara señales de un proyecto nacional en los esquizofrénicos e imprevistos giros conductuales de Tony Montana.




¿Quién dijo ¨hagamos una peli¨?

Según la historia, Howard Hawks se atribuye haberle sugerido una versión a Howard Hawks, según las aventuras de Al Capone. Ben Hecht, por su parte, dice haber hecho de primeras la petición, basado en el mito ¨Los Borgia¨ (¿recuerdan esos hermanos incestuosos?). Hughes alude a la adaptación de una novela de 1930 y, Oliver Stone, guionista de la segunda parte, dice que, sea lo que sea, al Capone real le daban mucha risa las películas de gangsters. Mientras al resto de los estadounidenses les parecían electrizantes, a Al le parecían ridículas. Cabe preguntarse ahora ¿cómo le parecerían a Al Capone los nuevos mitos del mundo gangsteril?

Sigamos mejor indagando en el elemento en sí, y revisemos el caso Scarface.

¿Seguirá vigente después de 25 años?

Sin duda, que lo sigue. Hoy en día la leyenda continúa. Muchos creen que Tony existió en realidad, contrario a lo que pregonaban críticos tan eminentes con Cabrera Infante: ¨Para juzgar estéticamente a Caracortada es necesario saber lo que quiere decir ´Trash´…¨¨… melodrama que quiere ser tragedia…¨. Al final de cuentas, la única luz arrojada por la historia dice que Scarface proviene de una obra literaria escrita por un tal Armitage Trail, publicada en 1930.

Pero hagamos foco en nuestro héroe. Nunca los estereotipos habían tenido un pico tan alto. El problema esencial de Tony es el problema esencial de todos los mafiosos del mundo. O sea. Hablamos de la búsqueda de honorabilidad. O.k. Tony, ya has logrado lo que querías: nadas en dólares; el mundo es tuyo; tienes una muñeca en la cama; pero ahora ¿qué? Sea whisky, o séase cocaína, existen otros problemillas qué solucionar, como la aceptación social, por ejemplo, o como tu imposibilidad de reconocerte en los espejos, o tu incestuosa adoración por tu hermana, o tu muy probable impotencia sexual expresada en el gusto exacerbado por las armas. Hay tantas cosas, Tony. ¿Qué tal tu madre lanzándote tu muy personal sueño americano a la cara? Bueno, si hubieras estado en el Colombia de los 80´s, quizás tu madre te hubiera elegido como el hijo predilecto por ser quien llevabas más dinero a la casa, sin importar su origen. (Tal vez, si muchas madres colombianas hubieran actuado como actúa la madre de Tony Montana, se hubieran evitado muchos derramamientos de sangre), ¿fue la figura materna la gran sustentadora del narcotráfico en Colombia? Harina de otro costal. En el caso de Scarface no lo fue. Era Estados Unidos, un país donde se puede vivir dignamente. Bueno, y eran los setentas.

¿Es inverosímil esta parte del guión? Es muy difícil precisarlo. Quizás aún muchas madres, en serias necesidades económicas, celebren la llegada de dinero sucio, o limpio, al hogar, especialmente en países en vías de desarrollo. Es muy doloroso todo esto. Tony Montana, de alguna manera, conoce el escenario donde se desenvuelve y, como buen mafioso, quiere ser el único de la familia que se quiere untar. Eso lo quiere dejar bien claro. Su hermana no es como él. Cuando va a visitarla, se muestra seriamente enfadado con su socio por haber escuchado un halago de éste último. ¨Ella no es como tú¨, dice Tony.

Claro que sigue vigente Scarface después de 25 años, muy a pesar de que la comunidad cubana no se hubiera visto reflejada en la escoria camuflada del Mariel. Pero es que Tony Montana, como pudo ser un italiano en los 30´s, también podría ser de otro país en pleno siglo 21, como lo fue en su momento el gangster de turno.

El asunto es que Scarface, ahora, es un sello, una impronta, un invento demasiado astuto de alguien llamado Howard Hughes y que en los ochentas nos sirvió como pretexto para mirar el paisaje de Miami. Como ayer pudo ser el whisky y hoy la coca, mañana podría haber gangsters de cualquier otro bien, cuya principal característica sea su carácter prohibitivo, y cuyas tragedias nos sirvan también como pretexto para ver el paisaje de otras ciudades, o por lo menos para medir el estado mental de una comunidad determinada, y cualquiera que sean esos Tonys Camonte seguro, seguro, seguro, estarán allí para capitalizar ese pasaporte a la honorabilidad. Un pasaporte sin duda demasiado resbaladizo.

Sigamos moviendo la cámara y hagamos autofocus en la cicatriz de Tony, en sus camisas de seda italiana, en su pecho expuesto al aire mientras sus cadenas de oro juegan con su virilidad enmarañada. No hay mucho para inferir. Los manuales mismos de Hollywood dicen que si quieres caracterizar un malo, lo mejor es ponerle un defecto físico. Para la imaginería popular, a un nivel inconsciente, los defectos físicos son una metáfora de algo que está fallando en el alma de esa persona. No digo más. Esa es la lógica a la que nos debemos enfrentar.

Termino, para googlear, con un listado de antecedentes claves en la mitología del bajo mundo:

¨Bajomundo¨, considerada la primera película bajofondera en la historia del cine. Sus efectos fueron dudosos, pues el cine era mudo para entonces y el alma de una película, tipo Caracortada, es el sonido de los balazos. ¡Pum! ¡Pum! ¡Pa! ¡Pa!

¨El pequeño césar¨ (1930)

El Enemigo público (1931)

Y si de verdad, usted quiere sacar la esencia del género pruebe a sonorizar un balazo. Tendrá que falsear el efecto con el audio de un cañonazo.