mayo 18, 2018

Rodando el último plano (pero desde el teclado de un mac)

Las cosas de las que te enteras cuando quieres tener todo el mundo a un click de distancia. Ahora que edito mi nueva película y me meto a investigar en Youtube (por pereza de ir a rodar un puto plano en un aeropuerto).

Ahora que cualquiera puede tocar una guitarra, (en otras palabras, cualquiera puede contar una historia). Ahora.

Ahora puedes ver todo lo que puede pasar en los rincones más recónditos de este planeta, en los recodos de la angustia, diría el ÚLTIMO DE LA FILA.

Cosas tan insólitas como que las mujeres pueden hacer más pataletas que los hombres y que en aeropuertos como el de Medellín hay aficionado al Avistamiento de Aviones, ´´Spotting Planes in Rionegro´´.

Vea usted.


abril 29, 2018

DE MILLENIALS Y ASESINOS EN SERIE



  -  REDACCIÓN NEBLINA -

La historia de esta película nunca la vas a encontrar en el periódico o en un noticiero. Bueno, acaso como una pequeña nota de relleno a lo mucho. Pero a ciencia cierta, no es que sea una película sobre algún hecho excepcional de la realidad.  No como están las cosas.

TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN cuenta, de hecho, un acontecimiento común lleno de cotidianidad, que le puede pasar anónimamente - como una trivialidad camuflada- a tu vecino, sin que nadie se preocupe de calificarlo como extraordinario, porque el curso normal de la vida es la tragedia silenciosa y levantarse cada mañana a sortearla es pan de cada día para cada uno de los humanos.

 Simplemente estamos acudiendo a una realidad bastante ordinaria, de lo que significa esta lucha de supervivencia psicológica en un globo terráqueo cada vez más demente. 

Dicha realidad, no obstante, puede convertirse en una sutil película de terror con un poco de mirada pragmática, a propósito.

Siempre he defendido por mi parte, que las mejores películas de terror son aquellas en las que nunca ves el monstruo. Quiero decir, las que más miedo producen, auténtico pánico (PARANORMAL ACTIVITY, por ejemplo). 

Aquí este tipo de terror no se encuentra en los hechos y ni siquiera en los personajes. Aquí el terror se encuentra es en la cabeza del espectador, en lo que podamos ver de nosotros mismos como sociedad civilizada y sobre protectora de los menores. 

Raro que una película te muestre una orgía de tomates estripados para significarte sexo incestuoso con tu hijo. Te muestre flechas y dianas como metáfora del placer. Te muestre un disfraz de Robin Hood como signo de heroísmos equivocados (inevitable pensar en los comunistas que han querido hacer la revolución). 

Y todo por darle placer a la madre por medio del sadismo cínico, pero placer al fin y al cabo. 

El coctel está servido: un representante de la generación millenials y todo lo que ello implica, un psicópata de escuela y la crianza de pequeños tiranos sin estructura. Ustedes le ponen la fruta a la copa, que más prefieran. Yo preferiría un poco de helado.

Al final, como de amantes después del orgasmo, los guionistas configuran el diálogo dentro de una cárcel entre un ella y un él, a manera de remplazo de esa figura estereotipada de la pareja compartiendo un cigarrillo, desnudos en la cama, con el padre muerto en el jardín.

A manera de spoiler provocador, escribo aquí que Kevin se folla a la madre, se culea al padre y de paso se fornica también a la hermanita. 

Kevin es uno de esos impotentes que nacen cada tanto en las sociedades urbanas y tienen que recurrir a la violencia extrema para poder atisbar un poco de dolor en los ojos de su madre, ya que placer ni gracia nunca los vio en aquellas pupilas a la hora de nacer. 

Y ya es sabido que a falta de placer, dolor. Y a falta de deseo, pasión y melodrama. Lo puedes encontrar en el matrimonio más cercano. Sin embargo, chicos: no intenten esto en casa sin la supervisión de un profesional calificado.  

Los periódicos siempre publicarán en primera página la noticia de una matanza. Más nunca publicarán la historia de cómo las madres siembran la esquizofrenia en sus crías a la hora del embarazo y de su concebido parto y tampoco de cómo, posteriormente, la institución familiar alimenta dicha esquizofrenia durante toda la crianza. Como prueba de ello, tenemos a esta ¨Eva¨ que lejos de la mujer idealizada por los imaginarios patriarcales, no se echa a la pena con la masacre de su familia, sino que la procesa casi que aplaudiendo el acto del perpetrador brotado por su propia sangre. 

Si el victimario hubiera sido alguien ajeno, esta mujer se hubiera muerto de la pena. Pero como el victimario fue su propio cachorro, no le queda más que volverse su compinche y disfrutar de esta nueva soledad para amarse el uno al otro eternamente.  Tal es el amor de madre.

Ésa sí que es una verdadera tragedia, digna de un titular en letras gigantes. Y todavía disponible para un género cinematográfico poco clasificado: el género del HORROR. 

Qué bonito volver a este blog después de 4 meses y estrenando género. 

Tal como diría la adorada Fernanda Solórzano: no dejen de ver a TENEMOS QUE HABLAR DE KEVIN, vayan a la biblioteca más cercana para verla. 

Si viven en un país de psicópatas legitimados por los medios de comunicación, como Colombia, les detonará un montón de ideas sugerentes en la cabeza; ó como dice Guillermo del Toro, les ampliará también su vocabulario visual de imágenes primordiales.  

Una pista para acceder a esta cinta: aquí la millenial es la madre, no el hijo.